UNA SIMPLE AMA DE CASA
Después
de una vida diferente al común de las persona miro el tiempo transcurrido, y me
veo a misma como si otra persona hubiese vivido
sido la que vivió mi vida; ayer cumplí
55 años y comprendí que a pesar
de los desvelos, las ingratitudes y los desamores la vida es BELLA, y soy para todos
una simple ama de casa…
--Hola
Mery hace tiempo que no te vemos por aquí ¿Qué fue de ti?, espero no estés en
malos pasos. —Hola Rubén, no estoy en
malos pasos como dices, es cierto que no venia hace tiempo pero los motivos los sabemos Dios y yo. —Bueno
después de casi seis meses ¿Cómo estás? ¿Qué fue de lo que hablamos la última
vez que nos vimos? —Ah, respecto a eso tengo noticias que seguro no te van a agradar.
—No me digas, esperé tanto tiempo, que la curiosidad me mata. —Así es Rubén yo
sólo tengo 16 años y no quiero comprometerme contigo ni con nadie, soy muy
joven tengo planes y los quiero cumplir. —Pensé que eran nuestros planes. —No,
no eran nuestros planes eran los tuyos y dabas por sentado que yo te aceptaría tu
proposición. —Pero estos meses lejos de aquí, tuve otra percepción de todo; es
cierto que quiero con todo mi corazón ser misionera y tengo que prepararme para
ello, pero quiero hacerlo sola espero que entiendas que no voy a comprometerme
contigo. —Está bien, eso esperaba en cuanto a ser misionera dudo que lo logres.
-- ¿Por qué piensas eso? — Tu fe es muy frágil no tienes mucha fortaleza
espiritual de lo contrario me hubieses dicho NO y continuabas reuniéndote con
nosotros, pero te resultó fácil dejar de asistir a la iglesia y dejar pasar
tanto tiempo sin recibir la guía espiritual que debemos recibir los que
queremos ser misioneros. Sucedió tal como dijo Rubén fue la última vez que fui
a la iglesia, Rubén Prado era un joven de 20 años, decía que estaba enamorado
de mi, incluso quería casarse conmigo yo no acepté era demasiado joven y él no
me gustaba nunca le mencioné el tema a mis padres, mi padre era muy celoso con
sus hijas si se lo decía era capaz de no dejarme salir de casa sola.
--
Mery, siempre estas de mal humor te pedí
que me acompañaras a la fiesta de Norma, papá y mamá no me dejaran ir sola,
pareces una monja piensas sólo en el colegio. —Nidia sabes que no me gustan las
fiestas; prefiero leer y hacer las
tareas, si no te dan permiso debes obedecer. –No tú me acompañas así sea a la
fuerza es el cumpleaños de la hermana de Rodrigo y va a ser una gran fiesta hazlo
por mí. —Está bien, pero primero consigue el permiso. —Gracias, chiquita eres
muy buena, Mery por ello te quiero tanto.
Norma
era la hermana de Rodrigo y él en ese momento era el enamorado de Nidia, mi
hermana (esa fiesta cambió el rumbo de mi vida completamente) mi hermana no iba
a perderse esa fiesta por nada del mundo, no sé cómo consiguió el permiso de
mis padres siempre que yo la acompañara, corría el mes de Julio del año 71, le
dije a Nidia que la acompañaría siempre que me prometa regresar temprano, de lo
contrario el domingo me pasaría el día durmiendo
y no podría estudiar, los exámenes de medio año ya estaban cerca, mis padres a
pesar de ser muy rígidos sin duda nos amaban éramos 4 hermanas y yo era la
segunda; mi padre deseó tener un hijo pero ello no ocurrió, el día de los “15” de Norma
Benavente, nos enviaron a la peluquería
y nos pusimos traje largo para la ocasión, fuimos ataviadas con toda la
parafernalia con la que se acude (creo que hasta hoy) a una fiesta de “15” lo
malo de la fiesta fue que tomé jugo de fruta con algo de alcohol. Tomas
Benavente , hermano mayor de Rodrigo y Norma estuvo muy amable conmigo y hasta
se puede decir un tanto galante, si bien es cierto que era bastante mayor para
mi (tenía 26 años) pero le seguí la corriente tal vez por vanidad o por el jugo,
pero bailamos muchas piezas, al final era yo la que no quería salir de la
fiesta, no sólo baile con Tomas, también lo hice con varios de sus amigos, uno
de ellos fue Enrique algo tímido como yo, me dijo que era la chica más bonita
de la fiesta acepte el cumplido y no bailé más con él, mi hermana no se molesto
obviamente cuando le pedí que nos quedáramos un poco más (algo de lo que me he arrepentido durante 39
años) como era muy tarde la mamá de los Benavente insistió en que nos
quedáramos y al amanecer ella misma nos llevaría a casa. El cansancio y el jugo
mezclado con alcohol hicieron su efecto yo amanecí en la cama de Norma se
suponía que Nidia se acostaría a mi lado cuando desperté estaba sola de esa fiesta tengo una duda que persiste
hasta hoy. Después de la fiesta no volví a ver a Tomas ni a nadie con los que
bailé aquella noche, pasaron los meses y con ello llegó el fin de mi vida
escolar.
Asistí
a mi fiesta de promoción con poco entusiasmo acompañada de mis padres y sin
pareja, mi padre dijo que no era necesario llevar a nadie acepté pese a que no tenía
ánimo para fiestas, durante la ceremonia de graduación me otorgaron un diploma
de Mérito por aprovechamiento y buena conducta y los recuerdos que se estilaban
en esos tiempos, si bien yo estaba feliz por terminar el colegio y estudiar lo que tanto me apasionaba las Leyes, ya
entonces sentía apatía por los lugares con muchas personas.
Pasó
el verano muy pronto para mí, porque estudié un ciclo acelerado
preuniversitario y a pesar de estudiar mucho no logré ingresar a la universidad
hasta el siguiente año, lograr la tan ansiada vacante era un poco apostar a la
lotería, luego de tanto estudiar conseguí ingresar a la Decana De América, a la
UNMSM, a la escuela de Derecho y Ciencias Políticas, de haber avizorado el
futuro creo que no me hubiera esforzado tanto, pero en fin es lo que toca a
veces.
Cuando
estudiaba el segundo año, un día de casualidad me encontré con Enrique Durand
el chico con el que había bailado en la fiesta de Norma Benavente, él estudiaba
en la escuela de la Policía de Investigaciones (PIP) quien me lo hubiera dicho
años más tarde se convertiría en mi esposo y uno de los hombres que más he
amado en mi vida.
-Hola
Mery ¿te acuerdas de mí? —La verdad no, soy poco fisonomista, pero si me dices
tu nombre de seguro lo recordaré. —Soy Enrique Durand, nos conocimos en la
fiesta que hicieron los Benavente. —Ah, lo había olvidado (como quería olvidar
otras cosas) ¿Cómo estás, qué haces por aquí? —Vine a visitar a un amigo pero no le encontré
y ya me iba a mi casa. -- ¿Dónde vives? —En la Residencial San Felipe, en Jesús
María. — Eso no está muy lejos de aquí (yo vivía en Breña).
Enrique
me acompañó hasta mi casa y nos quedamos conversando un buen tiempo mi papá
salió a decirme que eran las 7 de la noche. –Bueno Enrique hemos conversado
tanto y no nos dimos cuenta de la hora. —Así es Mery me gustaría volver otro día
ahora que conozco tu casa. --Tengo que pedir permiso a mi papá, es muy celoso
mi hermana mayor ya está por terminar la universidad y a aun así, quiere saber
todo, no nos pierde de vista. —Hasta pronto Mery vendré cuando tenga días
libres. —Esta bien Enrique hasta entonces.
No
pasó ni una semana y volvió a pesar del enojo de mi padre a partir de ahí nos
hicimos casi inseparables. —Mery en Diciembre me gradúo, me gustaría que me
acompañaras. —Si pides permiso a mis padres sin duda te acompañaré.
Así
fue Enrique era muy persuasivo cuando se lo proponía, logró que mis padres
aceptaran que le acompañe a su graduación. Eran los primeros días del mes de
Diciembre del año 75, fue en la noche de la fiesta que me declaró su amor y yo
acepté ser su enamorada a los 21 años se convirtió en el primer hombre de mi vida, acepte ser su enamorada,
cuando se lo conté a mi mamá, me preguntó si realmente estaba segura le
respondí que si, luego ella se encargaría de hablar con mi papá. Como era de
suponer mi padre se puso furioso dijo que se había aprovechado de la confianza
que él, le tenía y muy a su pesar fue aceptando la relación, al año siguiente
Enrique quiso pedir mi mano se lo consulté a mi madre ella me sugirió que
esperara un poco a mi me faltaba un año para terminar la universidad, como
Enrique era muy comprensivo esperó hasta Agosto del año 1976, vino con sus
padres a mi casa y fijaron la fecha de la boda para el próximo año, nos casamos
en Noviembre del 77, fue una de las mejores fiestas de nuestra familia, Enrique
trabajaba y tenía dinero disponible para festejar
nuestra unión al mes siguiente me gradué
de Bachiller en Derecho, profesión que jamás ejercí (no obtuve el grado).
Mi
felicidad parecía completa me casé muy enamorada y fui la primera en casarse,
Nidia se casó 3 años más tarde, Martha y Liz; mis hermanas menores lo hicieron
muchos años después.
A los
tres meses de casada quedé embarazada de mi primer hijo y mi felicidad que
parecía completa, se quebró en cuando en febrero del 78 mi padre murió, fue uno
de los peores momentos de mi vida la partida de mi padre sumado al hecho de
estar embarazada y vulnerable causó en mi un gran impacto; a veces pienso que
este hecho marcó la vida futura del bebe que esperaba.
Unos
días antes de nuestro primer aniversario nació Paul, como toda madre inexperta
tuve muchos desaciertos en su cuidado si bien es cierto que era feliz Paul era
el fiel retrato de mi padre y de hecho eso ensombrecía mi felicidad; el hecho
de que mi padre no conociera a su nieto. —Mery
te tengo malas noticias. —Enrique siempre con tus bromas, dime cual es
esa mala noticia. —Mery, mi amor tú sabes que los policías tenemos que ir a
donde nos necesitan. —Bien que lo sé cariño, cuantas veces has faltado a casa si
no fuera por mi mamá que me hace compañía cuando tú no estas no sé que hubiera
sido de mí. —Mi vida sabes que te adoro y a nuestro hijo pero el deber me llama, en enero
tenemos que viajar a Tacna es una zona altamente conflictiva porque está la frontera
con Chile y parece que falta personal, y las constantes fricciones que hay
pueden provocar un conflicto. —Mi amor si así lo ordenan tus superiores tendremos
que viajar sin discusión. —Ojalá Mery que te acostumbres lejos de tu familia. —No
pienses así Enrique, ahora tú y Paul son mi familia y donde tú estés estaremos
nosotros, creo que es lo que corresponde.
Así
viajamos a la ciudad de Tacna y nos quedamos cinco años, en esta ciudad
nació mi segundo hijo Frank en Marzo de 1983. De mi permanencia en Tacna tengo
gratos recuerdos, salvo uno ocurrió cuando se llevaba a cabo un campeonato de
fulbito mi amado esposo bebió un poco más que los demás y se puso celoso de algo que había ocurrido
hace más de 10 años precisamente en la fiesta de los Benavente, habló
incoherencias acerca de Tomas y yo, ese
día también perdí la compostura no entendí de que hablaba y nos tratamos mal
mutuamente, él normalmente era un esposo que amaba a su familia; pero como
dicen los refranes “el loco y el borracho dicen la verdad” y allí dejamos ese
tema. En el año siguiente regresamos a Lima donde estuvimos un año, luego le
destinarían a él, a una zona convulsionada y muy peligrosa de la selva central,
a la región de Mazamari.
Estuvimos
en ese lugar 2 años; esa zona sí que era de temer hasta le cambiaron de nombre a
mi esposo, sólo le llamaban por su apelativo. En nuestro país vivíamos la
guerra interna declarada por Sendero Luminoso y el MRTA y en la selva era común
escuchar enfrentamientos; sucedían casi a diario con muchas muertes que
lamentar, cuantas veces me pidió Enrique que regresara a Lima, pero me mantuve
firme le amaba tanto que lejos de él hubiera enloquecido y además los niños
eran pequeños y necesitaban el amor que su padre les prodigaba, sin duda me
había casado con un buen hombre, a pesar de no ejercer mi profesión y el temor
constante de la muerte de policías y militares en aquella zona no muy alejada
de la capital, puedo decir que tenía una vida cómoda. Mi esposo en ese entonces
ya ostentaba el grado de Capitán de la PIP, por merito propio y durante el
gobierno del Pdte. García fusionaron los
institutos armados y agruparon a la Fuerza Aérea, La Marina de Guerra y el
ejercito convirtiéndolo en el Ministerio de Defensa y con la PIP, la Guardia Civil y Guardia
Republicana sucedió lo mismo pasaron a conformar La Policía Nacional (PNP) que
hasta hoy existe.
Los 2
años que vivimos en la selva nos cambió a Enrique y a mí y creo que hasta a los
niños; Paul ya tenía 10 años y Frank 5, a pesar de ser niños pequeños se daban
cuenta de lo que sucedía y vivían atemorizados, como toda la sociedad peruana.
Por
fin llegó enero de 1988 y regresamos a Lima. —Mi amor otra vez en nuestro hogar
realmente estoy feliz tenía mis dudas de regresar con vida. —Ay, Enrique que dices mejor ni te acuerdes
de lo que hemos vivido estamos de vuelta juntos y felices. — Mery mi amor así
lo prometimos el día que nos casamos y mira ya tenemos 11 años juntos y yo te
quiero igual que siempre sólo falta algo para completar nuestra felicidad. — ¿Qué
dices mi amor? tal vez te gustaría que adelgace o no te gusta como manejo la
casa sólo tienes que decirme sabes que los niños y tú son la razón de mi
existencia (que criterio tan estúpido) —Mery que drástica eres para hablar no
deberías siquiera decir esas cosas a lo que me refería era que me gustaría
tener una hija. —Ah, mi amor pero una hija no es algo, por eso te entendí mal,
además tenemos que decidirlo si nuestros hijos ya nos ocasionan tantas preocupaciones, porque el futuro es
incierto creo que deberíamos esperar un poco somos todavía jóvenes podremos
tener la hija que tanto quieres, pero más adelante cuando todo el conflicto
terrorista haya pasado. —Mery, creo que te equivocas este terror durará mucho
con esta legislación y los políticos permisivos que tenemos, además Frankcito
ya tiene cinco años creo que ya es tiempo. —No mi amor no te olvides que tienes
que prepararte para tu ascenso, y aunque no te lo había dicho quisiera obtener
mi grado de Abogado, todo este tiempo de un lugar a otro no me ha permitido
desarrollarme profesionalmente . —Mi amor siempre pensé que no te hacía falta
nada ¿tener tu grado para qué? Yo no te
hago faltar nada se puede decir que vives como una princesita, mí princesita (otro
criterio estúpido, nadie puede dar todo, nadie puede recibir todo) —Mi querido
Enrique creo que eres inteligente pero… con la mitad de tu cabeza. --¡Mery! qué
dices me puedo sentir ofendido prácticamente me has llamado tonto. —No mi vida
discúlpame si te ofendí es que a veces piensas por mi y la vida en pareja no es
estar a la sombra de la otra persona más aún teniendo los estudios que yo
tengo, lo añoro por mi padre cuán orgulloso se hubiese sentido viendo a su hija
en los tribunales o en una judicatura. —Querida Mery yo estoy muy orgulloso de
ti, pero si te hace feliz obtener tu grado adelante hazlo mañana mismo si
quieres comienza con la gestiones pero
tengo entendido que las universidades están en un caos total. —Que comprensivo
eres mi amor no me equivoque en escogerte como marido. —Ja, Ja, Ja, fui yo
quien te escogió a ti. —Presumido. Esa era mi vida apacible, sin mayores
contratiempos salvo la salud de los niños que a veces alteraban la rutina del
día a día.
Al día
siguiente fui a la universidad y era como dijo Enrique un caos total
prácticamente el grupo de SL había tomado las instalaciones de varias escuelas
había pintas en las paredes avivando la lucha armada, los vidrios rotos de casi
todas las ventanas, los jardines en completo abandono, el espectáculo era
desolador, no avance mucho en mis trámites así que dejé ese propósito, según yo
hasta que todo se enrumbara (no fue así
como ya dije antes nunca me gradué).
Enrique,
los niños y yo estábamos 2 años en Lima él logró el ascenso a Mayor y me sentí
la mujer más orgullosa por ser su esposa, porque además era un hombre bien
parecido, un esposo ideal y mejor padre,
tanto como había sido el mío; pero algo sucedía… Enrique faltaba mucho a
casa la explicación siempre era la misma como estaba de Comisario tenía más
responsabilidades y los terroristas tenían en la mira a policías y militares,
casi a diario ocurrían muertes y yo hasta cierto punto le entendía hasta le propuse
alquilar una casa cerca para que pasara
más tiempo con nosotros esto le cambió la actitud por completo. —Que dices Mery
te has vuelto loca quieres exponer a los niños y a ti misma si se enteran que
vives cerca podrían atentar contra Uds., no sabes acaso que esa gente es capaz
de matar a su propia madre si se les interpone en el camino.
A él no le faltaba razón yo misma vi muchas
veces en Mazamari cuerpos cercenados o policías ejecutados en plena calle fue
realmente una época de terror (que en mi concepto no debe repetirse y menos
olvidarse jamás…) aunque se diga que era gente confundida, la confusión es otra
cosa, esto fue maldad en su máxima expresión.
A
pesar de insistir mucho no logré convencer a Enrique, tuvimos que quedarnos en
Jesús María, mientras él trabajaba en la zona norte de la ciudad, fue pasando
el tiempo en nuestro país se eligió a un nisei (descendientes de japoneses
nacidos en el Perú) quien trató de poner orden tanto en el aspecto social y
económico en Agosto del año 90 hizo modificaciones en el modelo económico que
hasta ese momento no tenía resultados
estas modificaciones tuvieron gran impacto en todo el Perú, este
programa se denominó el “ fujishock”, poco a poco nos fuimos adaptando a estas medidas económicas, debo añadir que
todos los ciudadanos de nuestro país soportamos estoicamente estas
circunstancias.
Quién
diría un año más tarde a mi, me sucedería algo inesperado una de las peores experiencias que me ha
tocado vivir y que he tenido que superar a lo largo de mis 55 años. Enrique y
yo nos enojábamos el uno contra el otro
con mucha facilidad ya casi íbamos a cumplir 15 años de matrimonio (no lo
celebramos nunca) incluso hicimos
terapia de pareja que no sirvió de mucho el profesional que nos atendía nos
dijo que casos como el nuestro lo estaba viviendo gran parte de la sociedad
todo era producto del temor en el que vivíamos
por los grupos terroristas, hasta la falta de agua y energía
eléctrica a causa de los atentados no
sólo provocaba divorcios, las personas con recursos salían al extranjero, en
fin no obtuvimos el resultado que esperábamos.
Pero
mi sorpresa fue mayúscula cuando un día de Agosto Enrique me dijo: -- Mery por favor
siéntate tengo algo que decirte. —Por Dios Enrique me asustas ¿qué es lo que
pasa? — No sé cómo empezar. —por el principio, anda dime lo que sea. Me
aproximé a él para abrazarle y acariciarle como tantas veces lo había hecho cuando
de pronto me apartó bruscamente. —Mi amor que tienes porque reaccionas así tan
terrible es lo que vas a decirme. —Si Mery, no sé como lo tomes tú pero quiero
el divorcio. — ¿Qué? que estás diciendo Enrique estás bromeando ¿verdad? —No
Mery no estoy bromeando. —Entonces que pasó si tú me amas y yo a ti siempre me lo dices y que hay de
Paul y Frank, no has pensado en el daño que le puede ocasionar a nuestros hijos,
una separación, cuanto los lastimaría lo que acabas de decir. —Mery por favor
entiende no hagas esto más difícil créeme a mí también me afecta y mucho pero
tiene que ser así. — ¿Por qué?, porque lo dices tú, así sin más ni más, por Dios
te pido Enrique dame una buena y contundente razón y no tocaré más el tema. —
La razón Mery es… es cómo explicarte en pocas palabras para que entiendas y no
sufras por esto. --Ya estoy sufriendo y bastante, pero continúa te escucho —Mery,
amo a otra mujer. Lo que sucedió después fue horrible; lo eche de nuestra casa
estuve totalmente descontrolada no sabía cómo enfrentarlo con mis hijos y cómo
reaccionarían, llamé a mi madre, ella vino enseguida, se lo conté todo a borbotones
con muchas incoherencias. —Mamá ¿qué hago? Cómo le digo a mis hijos, Paul es
adolescente y Frank es un niño (Paul contaba con 14 y Frank con 9 años). —Mery
hijita no te desesperes es sólo un hombre que quiere dejar a su familia muchos
lo hacen y mientras exista el mundo siempre sucederá no eres la primera mujer
que pasa por esto ni serás la última. —No mamá es que tú no entiendes el amor
que él y yo nos teníamos, no puede haberse esfumado así como si nada. —Mery tal
vez tu sin darte cuenta seas la causante. --Ahora me culpas a mí yo que he
vivido estos últimos catorce años sólo para él y los niños y he dejado postergada
tantas cosas con las que soñaba
realizar. —Mery por eso mismo te digo te has desvivido por tu familia y tal vez
te descuidaste como mujer. —Mamá que dices sí creo que tan sólo ayer hicimos el
amor con tanta ternura como pasión. —Mery por favor no quiero saber detalles
íntimos, yo estoy aquí para darte mi apoyo si quieres llorar hazlo, pero que
los niños no te vean así tan descompuesta. — Discúlpame mamá, si tengo que
serenarme estoy diciendo disparates. —No, no son disparates tienes todo el derecho
de decir lo que quieras sí así vas a calmar tu dolor. Mi madre a pesar de ser
una persona conservadora hizo grandes esfuerzos para que los niños entendieran.
Yo llevaba una semana en cama no tenía ánimo ni para cepillarme el cabello y mi
madre estuvo a mi lado todos esos días, hasta que yo misma tomé conciencia y
traté con todas las fuerzas que todavía me quedaban a pesar de mi orgullo
herido o por DIGNIDAD, me levanté un día y me prometí a mi misma no llorar más
y menos por él.
Si
bien Enrique me dejó yo me quedé con el más grande de los tesoros; mis hijos,
ello me ayudó a restablecerme, a visitar a mis compañeros de estudio, a buscar
trabajo; en fin me cambió la vida rutinaria que hasta entonces había llevado y
yo tan absorta ni siquiera lo había notado. El divorcio tardó 2 años a Enrique lo vi una sola vez el día de
la conciliación y actuación de pruebas que fue para desistir o ratificar
nuestra separación, debo decir que él nunca descuidó a los niños, pero a Paul
le afecto sobremanera cuando su padre y yo nos divorciamos él terminaba la
secundaria, ingresó a una de las universidades privadas más caras pero en el
segundo año se retiró y volvió a postular a otra universidad y también se
retiro al concluir el primer año; parecía que con ello castigaba a su padre,
eso me lo dijo el siquiatra, es que él había visto el inmenso amor de sus
padres y un día desapareció; como una nube en limpio cielo, a Frank también le
afectó pero asimiló la partida de su padre con mayor madurez, que su hermano,
él estudió Derecho y hoy es un exitoso Abogado litigante formó su propio
bufete.
Estuve
soltera 6 años en todo ese tiempo viví muchas cosas unas muy agradables otras
no muy gratas que quisiera tener un borrador mágico y borrarlas de mi vida,
como si nunca hubiesen existido, pero todo lo que nos ocurre nos prepara de
alguna manera para ser lo que ahora somos.
A los
dos meses de mi separación de Enrique sentía que me quedaba mucho tiempo libre,
mis hijos se desenvolvían bien en los estudios por este motivo tomé la decisión
de buscar empleo total yo había estudiado y por mucho que la legislación haya
cambiado algo tendría por hacer, así es
como mi amiga Ysabel me contactó con un antiguo profesor de la universidad
necesitaba que alguien le apoyara en sus diligencias judiciales ya que había
dejado la docencia y se dedicaba a litigar, fui a entrevistarme con él y me dio
el empleo como era especialista en Derecho Penal, tenía muchos clientes el trabajo era
abrumador, para mí fue como volver a estudiar pero como dice un dicho popular
“lo que aprendes nunca lo olvidas” me adecué rápido al trabajo, llegaba a la
oficina a las 11 de la mañana y me retiraba a las 7 de la noche este horario me
permitía llevar a mis hijos al colegio incluso les preparaba el almuerzo y
luego mi madre les hacía compañía en las tardes. Mis hijos y yo nos adaptamos
fácilmente a la ausencia de Enrique, a los pocos meses de trabajar en el
“Estudio-Ravello-Mendez y Asociados” conocí a Hernán un apuesto Abogado 2 años
menor que yo y padre soltero de un niño pequeño. Hernán y yo tuvimos una
relación de casi dos años, decía que desde la primera vez que me vio le gusté,
luego se enteró de mi divorcio y que tenía 2 hijos y no le importo un día llegó
a decirme; que mi ex era un imbécil por
dejar a una mujer hermosa y por añadidura inteligente (seguramente exageraba,
pero…) para mí fue una relación sana pensé que duradera pero a veces la vida
tiene designios misteriosos para nosotros y parecemos fichas de un tablero de
ajedrez inconcluso.
--Mery,
tenemos 6 meses saliendo, conversando, conociendo lugares increíbles creo que
es hora de dar el siguiente paso. --¿Y cuál es el siguiente paso? —Bueno pensé
que podríamos salir de viaje a conocer algún lugar cerca de Lima. Mi querido
Hernán yo tengo miedo a los viajes por
el tema de los terroristas que asaltan en las carreteras. —Mi adorada Mery si
continuas con ese temor nunca podrás salir a ningún lugar. Lo que él ignoraba
era que yo había acompañado a Enrique durante los años que estuvimos juntos al
lugar que le asignaran, por eso tenía temor tal vez a encontrarme en el mismo
lugar donde residí con mi ex esposo o de remover recuerdos… — ¿Hernán y qué
lugar te gustaría conocer? —Me gustaría conocer Huaraz está cerca de aquí,
anímate Mery. —Si, es un lugar hermoso. Después de llegar a un acuerdo
decidimos hacer el viaje pero sólo por 5 días y así fue como llegamos a la
hermosa ciudad de Huaraz.
—Ves
Mery yo tenía razón es un lugar hermoso y desde la ciudad se puede apreciar los
nevados. —Si tienes razón el lugar es muy
hermoso no te olvides que tenemos sólo 5 días para conocer todo, hoy
mismo contratemos un servicio de turismo para conocer la ciudad y los otros
días conoceremos los pueblos cercanos y si el tiempo nos alcanza iremos hasta
el pie del nevado Pastoruri. —Si mi amor veo que tienes mucho ánimo pero…
primero lo primero.-- ¿Y qué es lo primero? --Tontita no podremos ir a ningún
lugar con todo nuestro equipaje, además tus maletas son más que la mía yo sólo
traje una y tú me parece que hasta vestidos de fiesta has traído. — Por dios
que observador eres no sabía que tenías ese don. —Me temo que tenemos que
buscar hospedaje.
Nos hospedamos
en el Hotel de Turistas (que por cierto era el mejor de la ciudad) era un hotel
5 estrellas la atención y el lujo era resaltante, al momento de pedir la
habitación hubo un pequeño inconveniente que superamos de inmediato (yo quería
habitación doble) la persona encargada nos llevó a nuestra habitación; era una pieza
preciosa, me quedé parada a la entrada como anonadada, era bastante grande
completamente alfombrada con un pequeño bar-cocina al lado izquierdo, hacía la
derecha se encontraba el baño reluciente con toallas y salidas de baño de un
blanco impecable, la habitación principal estaba amoblada con un gusto
exquisito; unos modulares color beige y una mesa de centro con vidrio y madera
donde se podía encontrar revistas y mapas de la ciudad también en otros idiomas
y la cama (creo que esa era mi ansiedad) era inmensa y muy mullida observaba
cada rincón al parecer absorta porque un abrazo de Hernán me sobresaltó .—Mi
amor que te parece si antes de empezar nos damos un baño porque estar en un bus
durante 8 horas lo justifica. — ¿Un baño? – Si a lavarse el cuerpo con agua y
jabón, me imagino que sabrás hacerlo. —No seas grosero claro que sé bañarme, es
que la habitación está preciosa y por eso me sobresalté, pero no te preocupes
báñate tú, mientras ordeno la ropa que traje debe estar estrujada por el viaje.
—Está bien como quieras. Mientras Hernán se bañaba yo ordené mi ropa y quise
ordenar la suya pero no lo hice, me sentí por primera vez desde, la separación
de Enrique, libre pensé; que se lo ordene él total yo no sé que soy o que
somos, habíamos salido durante 6 meses a cenar a bailar, caminar, conversar en
charlas interminables y ahora que venía. —Listo el agua está deliciosa creo que
la traen de los baños termales ahora es tu turno. —Así ordene mi equipaje pero
no me diste tiempo de ordenar el tuyo. —No te preocupes pequeñita yo lo hago.
Entré a bañarme el agua estaba como dijo Hernán en la temperatura perfecta me
bañé rápido y me di cuenta que no tenía en el baño ropa para cambiarme no me
quedó más remedio que salir con la bata del hotel, cuando salí del baño Hernán
todavía se encontraba con la bata puesta ordenando su ropa tranquilamente al
verme exclamó. —Caramba señora con esa bata y la toalla en la cabeza se le ve
más que preciosa, esta hermosa. —No exageres tesoro que el ego es muy
peligroso. —Nada de exageración Mery te ves increíble. Se aproximo hacia a mí,
me abrazo con un abrazo que pensé que no existía y me besó, el beso fue una
mezcla de todo; ternura, admiración, pasión, deseo y mucho, mucho amor, lentamente
me quitó la bata me acercó a la cama quitó la toalla de mi cabeza y dijo. —Eres
la mujer más bella con la que he salido nadie podría creer que tienes hijos.
Luego hicimos el amor con la más pura de las ternuras y lo más sublime que se
pueda sentir aunque yo estaba muy turbada, sólo con Enrique había hecho el amor (fue el primero en mi vida y en
mi cama) pero nunca sentí lo que sentí ese día, quedamos tan agotados que nos
dormimos abrazados, cuando desperté me dio un ataque de pánico al ver a Hernán
a mi lado tuve que tranquilizarme “te estás portando como una chiquilla
contrólate o pensará que eres desequilibrada” al intentar retirar mi brazo él
se despertó, con una sonrisa me beso y dijo: —Fue fantástico Mery no pensé que
una mujer como tú fuera tan, pero tan… —¿Tan, qué? Me estas avergonzando. —Bueno
es que no tengo palabras simplemente rompiste todos los esquemas. —Debo
sentirme halagada o sentirme como… no me dejo terminar de hablar me cerró la
boca con un cálido beso ( casi,casi suelto una grosería) con tanta pasión que
con mucho cuidado tuve que decirle que deberíamos aprovechar la tarde para
conocer un poco la ciudad, además ni siquiera habíamos desayunado. —No te
preocupes mi vida si quieres desayunamos, almorzamos y cenamos al mismo tiempo.
—No seas gracioso en que estómago se podría juntar tres comidas. —Mery
pequeñita a veces eres tan ingenua. Luego de vestirnos apropiadamente ya que la temperatura estaba muy baja,
salimos a pasear por la ciudad en algunos momentos nos sujetábamos las manos en
otros nos abrazábamos, fue ahí que reparé; hacía cuanto tiempo que no me sentía
amada, querida, deseada y saqué la cuenta que casi nunca, en mi juventud no
tuve ningún enamorado salvo Enrique, fue el primero y con él me casé y ahora
con mis 35 años y dos hijos que había
dejado al cuidado de mi madre, me sentía inmensamente feliz, porque las
emociones están dentro de uno sólo hace falta estar con la persona correcta y
en el momento adecuado, aunque pienso que no hay momento perfecto debemos tomar
el momento y hacerlo perfecto,si bien es cierto que todavía no me había
divorciado de Enrique pero no tenía compromiso, además fue Enrique el que dejó
el hogar sin importarle destrozarme el corazón sabiendo que él y mis hijos eran
todo mi mundo. Y hoy estaba en esta hermosa ciudad acompañada de un buen hombre
y lo mejor decía que me quería y estaba
enamorado de mí, yo también le quise mucho el tiempo que duro nuestra relación.
Nuestra estadía en Huaraz se prolongó por una semana es que el tiempo no alcanza
para ver las maravillas que hay en nuestros pueblos tengo muchas fotografías de
ese viaje cuando alguien me pregunta al verme retratada en esos paisajes y sola
¿quién te tomó esta? Yo respondo los turistas le pides a alguien que está cerca
y te hacen el favor, pero las fotos que tengo con Hernán a mi lado esas, están
a buen recaudo tampoco quiero desprenderme de ellas han sido parte de mi vida y
todo lo que vivimos nos hace las personas que somos ahora en este instante
porque la vida es así con una mano te empuja al pasado y con la otra te tiene
bien aferrada al presente.
--Mery,
pequeñita, mi amor hoy iremos a los baños termales. –Tengo dos preguntas para
ti --
Dos
preguntas y de ¿qué se trata?—La primera es ¿por qué me dices pequeñita? Y la
otra es haz traído ropa de baño. –Mery mi querida Mery acaso no te das cuenta
lo mucho que te quiero, para mí eres como una joyita que temo que se me pierda
además tú misma me dijiste que eres la más baja de estatura entre tus hermanas,
te digo pequeñita por el inmenso amor que tengo y en cuanto a la ropa de baño
creo que no va a hacer falta. --¿Qué? Como no va a hacer falta si son baños
termales donde acude tanta gente, no creo que sea apropiado estar en traje de Adán
y en cuanto a la talla mido 1.62 cts. Y si uso zapato de taco alto de pequeña
ya no me queda mucho, bueno comparado con tu metro ochenta me llevas ventaja,
pero ten en cuenta que en nuestro medio el común de las mujeres tiene mi
estatura. – Mery mi pequeñita no creo que vayamos a tener nuestra primera pelea
y justo hoy. –Qué tiene de especial hoy. –No te acuerdas el parque “El Olivar
“de San Isidro no te dice nada. –Oh… discúlpame si al despertar lo recordé,
como pude olvidarlo hoy cumplimos 7 meses de nuestra primera cita y que se dice
en estos casos tú que has tenido tantas mujeres en tu vida, debes saber. –Nada
tiene que ver con mis experiencias pasadas, en cuanto a mujeres no han sido
muchas como intentas decírmelo, sólo se dice “FELIZ ANIVERSARIO”. –Bueno feliz
aniversario de siete meses. Me abrazo muy fuerte como si quisiera nunca
perderme o protegerme pero fue hermoso el sentimiento que tuve en ese instante.
Fuimos
a los baños termales de Chancos; eran pequeñas habitaciones donde se permanecía
media hora de las paredes discurrían delgados chorros de agua caliente y en el
piso había un pequeño canal por donde pasaba el agua, como era caliente y
cerraban la puerta se llenaba de vapor era como estar en el sauna de manera más
rústica. Debo decir que pasé una semana estupenda a pesar de llamar a mis hijos
mañana, tarde y noche para saber de ellos y para enterarme como les iba en el
colegio, las tareas escolares me preocupaban y por ser la primera vez que
estaba lejos de ellos.
Como
Hernán Montes de Oca Milla, era Abogado colegiado decidí que él llevara mi divorcio
y así fue por intermedio del Abogado de Enrique y el mío llegamos a un acuerdo:
yo me quedé con la casa y la custodia de
los niños con una pensión en porcentaje para los niños y un adicional para mí
durante un año, después del divorcio, Enrique se fue con su auto y sus efectos
personales, como el divorcio fue por mutuo disenso (acuerdo) tardó dos años en
resolverse, Hernán hizo un buen trabajo obtuvo un buen porcentaje como pensión
alimenticia y finalmente el 18 de Noviembre de 1993 Enrique Emilio Durand
Hurtado y Mery Luz Cieza Salinas, rompieron su vínculo matrimonial por mandato
judicial.
Yo
continuaba con Hernán, hasta me sirvió de paño de lagrimas, fue una gran
persona me animaba siempre que podía para que me graduara y me decía “y
formamos nuestro propio bufete” tendríamos éxito, con tu carisma y tus
conocimientos sumado a los míos te
aseguro que nuestro estudio sería uno de los mejores de Lima, pero algo hizo
que no lograra ese objetivo.
Mientras
tanto Paul ya estudiaba en una universidad privada se lo exigió a su papá y Frank
estudiaba la secundaria, me dedique a
trabajar y a cuidar a mis hijos, sin embargo no me di cuenta lo que le ocurría
a Paul.
Hernán
y yo mantuvimos una relación de casi dos años en ese tiempo fue para mí un gran
soporte aunque mi madre no veía con buenos ojos nuestra relación decía: tu
esposo un día va a volver y tu deber es esperarlo como corresponde a toda buena
esposa. –Mamá siempre con lo mismo el rol de la esposa buena y todas esas cosas
entiende de una vez ya nos DIVORCIAMOS, no hay marcha atrás. –No Mery estas
equivocada tú tienes que tener paciencia tu esposo va a regresar en cualquier
momento y si te encuentra con el novio ese que tienes que va a pensar de la
educación que te dimos tu padre y yo. –Mamá yo te quiero mucho y agradezco todo
el apoyo que me has dado estos últimos años por favor no le llames “ese novio”
se llama Hernán y para ti debe ser suficiente verme feliz. –Bueno, bueno
olvidemos esta cháchara que no nos llevará a ninguna parte pero no olvides que te
lo advertí. Mi madre era una persona muy conservadora ella tenía la esperanza
de que Enrique, regresaría alguna vez aunque sea de viejito y yo no compartía
su opinión.
Pasó
el tiempo y todo lo que viví al lado de Hernán fue grato conversábamos de todos
los temas; de política, religión, deportes, mecánica y de muchas otras cosas,
pero alguien dijo por ahí “de lo bueno
poco” fue un día estaba cerca nuestro segundo aniversario me llamó a la oficina
y quedamos en cenar, cuando nos
encontramos nada hacía presagiar que el final estaba cerca, pues me saludó como
siempre con tanto amor como efusividad, pero en la cena se distraía a menudo me
percaté de ello porque normalmente él me decía que comiera y después hablara de
lo contrario la comida se enfriaría, esa noche creo que ni cuenta se dio si
había cenado entonces le pregunte si algo le preocupaba. – ¿Qué pasa tesoro?,
algún caso no le encuentras solución tal vez los dos le encontremos una salida.
–No Mery no es ningún caso ya te lo habría consultado, el asunto es… que tú
sabes que mi hijo tiene 6 años esta en el primer grado y la verdad no le está
yendo bien, es que yo le veo sólo el fin de semana y los otros días una persona
lo cuida porque su mamá trabaja. – Lo siento tesorito quieres pasar más tiempo
con él tal vez puedas verlo en las tardes y así le apoyas con sus tareas. –No
Mery no es suficiente, cuando era joven y pensaba en tener hijos siempre soñaba
vivir al lado de ellos pero las cosas sucedieron así, muy diferente a lo que
tenía planeado. –Entonces en que has pensado, alguna solución se te habrá
ocurrido. – Si Mery la solución que se me ha ocurrido tiene que ver contigo. –
¿Y cómo así? no veo que puedo hacer yo para ayudarte, si está a mi alcance no
dudes que lo haré. --Mery tiene que ver contigo porque voy a casarme con la
madre de mi hijo. --¿Qué? Hernán sabes lo que estás diciendo te casas sólo por
tu hijo y que hay del amor que dices tenerme o el amor que debes tener hacia la
madre de tu hijo. –Justamente eso es lo que quiero que entiendas debo casarme
para darle estabilidad emocional a mi hijo y no creo que tú quieras convertirte
en la “otra”. –Tienes razón pero antes de tomar la decisión de casarte por un
poco de caballerosidad deberías habérmelo dicho. – Perdóname Mery no sabes
cuánto lo siento pero debemos alejarnos. –Está bien Hernán, está bien no se
puede retener el agua con las manos ahora por favor vete y no te preocupes por la cuenta voy a
quedarme un poco más, (nunca supe o no lo recuerdo como pagué la cuenta de la
cena) –Mery ¿te sientes bien? –Por supuesto, anda, vete de una vez y gracias
por todo este tiempo juntos. --No las gracias te las doy yo porque a pesar de
tener que hacer lo que me corresponde me duele mucho esta despedida. Intentó
abrazarme no se lo permití simplemente le dije adiós Hernán, mientras en el
restaurant cantaba alguien “esta es mi historia sin capítulo final, vieja como
el tiempo triste como su verdad… (La canción es viento de otoño de Danny
Daniel)
Para
mi asombro superé el rompimiento con Hernán tan pronto que nadie se dio cuenta
de mi tristeza, sólo mi amiga Lola cuando se enteró me dijo que lo sentía mucho
que él y yo hacíamos una linda pareja, pero así son las cosas de enrevesadas.
–No te preocupes Mery el hecho de estar sin pareja tiene sus ventajas, no se
acaba el mundo si tienes en tu haber un divorcio, un noviazgo no es nada y tú
tienes tanto que ofrecer que pretendientes vas a tener haciendo fila. –Lolita
no seas exagerada el cariño que me tienes te hace decir esas cosas. –No exagero
ya verás. Ahí terminamos el asunto sobre Hernán.
Después
de Hernán no tuve otra relación por un buen tiempo, mientras esto me sucedía,
mis hijos también tenían sus complicaciones; algo le ocurría Paul, dejó la
universidad en dos ocasiones, se volvió hosco, huraño, desordenado si bien es
cierto que no bebía ni fumaba, se pasaba el día viendo televisión, mientras
Frank avanzaba en sus estudios sin mayores contratiempos salvo los que siempre
se tiene en la vida universitaria.
Desde
mi separación y posterior divorcio, a
Enrique sólo lo vi un par de veces el día de la diligencia judicial y la otra
fue por el asunto de Paul. –Hola. –Hola, yo no sé qué haces con tu vida pero
creo que no lo estas manejando bien Paul me dice que a veces ni te molestas en
cocinar. --¿Cómo? Tú haciéndome observaciones acerca de cómo vivo mi vida, no
tienes ningún derecho, Enrique, tú menos que nadie. –Sí, lo tengo puesto que
soy yo el que paga las cuentas de esta casa. – De casualidad sabes cuánto
cuesta mantener esta casa, crees que con lo que aportas es suficiente. –Es más
que suficiente, si la mayoría de los días ni siquiera cocinas y mis hijos
tienen que almorzar en cualquier lugar, eso es lo que está perjudicando los
estudios de Paul o crees que yo encuentro el dinero en la calle. –Mira Enrique
creo que hemos empezado mal, está reunión es para encontrar solución al
problema que tiene Paul, él es hijo de los dos, cuánto tiempo ha pasado y yo no
te he molestado absolutamente para nada,
de la salud, educación, alimentación y cuidado de nuestros hijos me he ocupado
exclusivamente y sólo para que te informes cuando ellos alguna vez han
almorzado fuera de casa es porque existía un motivo imperioso que no tengo
porque detallarlo. –Esta bien Mery discúlpame creo que me excedí estos últimos tiempos he viajado mucho por
ello no estuve al tanto de nuestros hijos pero a mí también me preocupa que
Paul teniendo la edad que tiene no tome su rumbo así no le hemos formado. –Un
momento Enrique la formación de un niño es totalmente diferente a la de un
adolescente y fue precisamente en esa época que te fuiste de casa por lo tanto
no te corresponde hacer observaciones de ningún tipo. –Mery como bien dices
esta reunión es por los estudios de Paul dediquémonos a encontrarle solución y
acabemos con los conflictos. –Yo no he provocado ningún conflicto Enrique, sólo
te recordaba la edad que tenía Paul cuando tomaste la decisión de dejarnos y
esa es la causa de su conducta. –Entonces cuál es la solución. –Pienso que él
debe ir a terapia para superar sus indecisiones, Frank es 5 años menor y ya
está a punto de terminar sus estudios a este paso pronto se independizará.
–Mery si crees que Paul mejoraría si estuviera en terapia lo habrías hecho sin
consultármelo y menos citarme yo tengo
muchas ocupaciones. –¿Ocupaciones o miedo? --¿A qué te refieres? –Tal vez tu
mujer se pueda enterar, la verdad me importan un comino “tus ocupaciones” yo lo
que busco es el bienestar de nuestros hijos. – Mery creo que estas muy
agresiva. –El agresivo fuiste tú apenas
al verme has criticado mi manejo de la casa y el supuesto descuido de nuestros
hijos. –No fue mi intención ya te pedí disculpas si no las aceptas allá tú.
–Dejemos las discrepancias yo asumiré los gastos de la terapia y tú cubres los
gastos académicos, piensa que Frank no nos ocasiona muchos gastos ¿te parece?
--Mery ten en cuenta que yo tengo muchos gastos y obligaciones ya no puedo
pagarle una universidad privada. –Está bien Enrique, que Paul vaya a terapia y
luego tomaremos las medidas del caso, nos mantendremos en contacto adiós.
–Adiós Mery.
Fue un
encuentro muy tenso que hubiera preferido no haberlo tenido, por teléfono nos
comunicábamos mejor. Ingresé a trabajar en una clínica en el departamento legal
cumplía funciones de asistente del representante legal de la clínica por
motivos personales y laborales Paul no podía atenderse en la clínica donde yo
trabajaba pero conseguí la recomendación de un Neuro-siquiatra, que ha decir
verdad sus honorarios eran altísimos como su prestigio, Paul estuvo en terapia
3 veces por semana, luego 2 y el resultado no se notaba.
--Dr.
Murguía mi hijo tiene terapia con Ud. Ya un buen tiempo, pero yo no veo avances
en ningún aspecto. –Sra. Cieza es verdad que su hijo está bastante tiempo en
terapia pero no es así como funcionan las cosas, paciencia es lo que debe tener
y mucha me han enviado los resultados de los exámenes que solicité de su hijo y
voy a ser directo con Ud. Su hijo va a depender de las terapias y los
medicamentos por un buen tiempo, si Uds. Se hubieran percatado cuando él era
niño a estas alturas estaríamos hablando tal vez de una persona recuperada.
–Dr. Murguía le pido por favor que me diga lo más claramente posible que es lo que está mal en Paul y en lo
concerniente a paciencia es lo que más he tenido y tengo con mis hijos. –Mire
Sra. Cieza los resultados de tiroides han salido negativos lo que su hijo tiene
como lo supuse desde un principio no es un problema hormonal o carencia de un
mineral o vitamina tal vez la vitamina del complejo B-12 ayudaría un poco en
realidad Sra. Su hijo tiene lo que llamamos hoy en día INESTABILIDAD EMOCIONAL
O LABILIDAD EMOCIONAL (fragilidad) y al parecer
ha nacido así según el historial
médico que he leído este trastorno se presentó en su adolescencia, fue en el
tiempo que Ud. Y su esposo se divorciaron ¿verdad? –Así es Dr. Fue una época
muy difícil para todos pero a Paul le afectó más que a nadie, pensé que
ingresando a la universidad mejoraría pero no sirvió de mucho. –Sra. Se da
cuenta es que las personas como él difícilmente tienen planes a largo plazo,
puede ser que algo les interese por un tiempo, luego abandonan el proyecto que
tenían y la familia en estos casos es la que más apoyo debe brindarle, si bien
físicamente no se nota pero su fragilidad emocional es tal que rápidamente
pasan de la felicidad a la tristeza o de la euforia a la apatía. –Si Dr.
reconozco los síntomas que ha mencionado, pero necesito ver alguna mejoría, me
preocupa mucho el futuro de mi hijo y si no logra realizarse como profesional
en que va a trabajar, qué es lo que hará cuando yo no esté. –Sra. Cieza
cálmese, tampoco exageremos, las cosas en el mundo de la medicina moderna está
logrando avances extraordinarios, hay nuevos medicamentos y nuevas terapias.
–Está bien Dr. Paul seguirá asistiendo a consulta el tiempo que Ud. Determine,
él mismo me dijo que quiere postular otra vez a la universidad. –Lo ve Sra. eso
es un gran progreso él mismo tiene que tomar conciencia de lo que le pasa de lo
contrario sólo los medicamentos y su constancia logrará que mejore.
Paul
estuvo en terapia mucho tiempo y también medicado, mejoró notablemente, pero
siempre existía el temor de que retrocediera en lo avanzado, en la universidad
estudió Administración, con muchos contratiempos pero logró concluir sus
estudios. Mientras la vida seguía su curso mi madre estuvo muy enferma, gracias
al cielo se recuperó creo que el amor por sus hijas y sus nietos la fortaleció
para salir adelante pasaron varios años para que nos dejara mis hermanas y yo
aún la extrañamos, pero a mí me hace mucha falta porque cuando la tenía a mi
lado no le dije todo lo que me pasaba; los miedos, las angustias que sentía por
no incomodarla, cuando estábamos a solas hablábamos del pasado; de la infancia de mis hermanas y de la mía de
cómo fueron sus embarazos, de cuánto quiso a mi padre, de la falta que le hacía
y a pesar de ello siempre nos demostró su afecto y nosotros a ella, el amor
filial que nos inculcaron nuestros padres nos mantiene unidas.
En una
de las últimas conversaciones que tuve con mi madre me dijo. –Estoy segura que
Enrique regresará el te quiso mucho y tú a él nunca he visto que miraras a otro
hombre como le mirabas a él a pesar de no sonreír la cara se te iluminaba y el
día en que se casaron él te miraba así, mira cuántos años tengo he visto mucho
en este mundo, no pienses que por ser vieja no me doy cuenta de lo que pasa o
de lo que le pasa a tus hermanas y a ti, todos estos años sin él te has
marchitado aunque te arregles y trabajes y sonrías por dentro estas triste y no
es sólo por Paul, creo que debes de dejar de culparte de todo lo que pasó, es
mucho peso para ti. –Mamá que dices yo estoy bien si, es cierto que Paul me
preocupa pero en cuanto a Enrique a veces ni pienso que existe. –No debes
hablar así hijita es el padre de tus hijos y de todas formas fue un hombre
bueno contigo no te engañó, se enamoró de otra y te lo dijo al final no es tan
malo, lo peor hubiera sido que vivieras engañada eso si te habría afectado
mucho, además él no fue un sinvergüenza que se lució con su mujer por los
lugares a los que te llevó y no la presentó a nuestras amistades. –Hay mamita
no te esfuerces en disculparlo ya pasó yo estoy bien, tú sabes que ahora tengo
novio y él es una buena persona. –Mery Luz, el día que te casaste no imaginé,
todo esto de mis 4 hijas, la más recatada, la más bonita, la más inteligente,
ahora no sé cuantos hombres hay en tu vida. –Mamá hablas como si fuera la mujer
del pueblo, además todos mis amigos no han sido mis novios si intentas decirlo,
ahí si te equivocas sigo siendo recatada. –No lo veo así Mery, piensa en tus
hijos, no te ofendas pero a mí me daría mucha vergüenza encontrarme con ellos
en algún lugar y yo con mi novio, si tus hijos son ya jóvenes, piénsalo hija piénsalo.
No sé
porqué me dijo esas cosas pero no por eso dejé a José, él también era policía,
tuvimos un gran amor estuve con él bastante tiempo hasta pensamos en tener un
hijo el día que hablamos de ello me dijo. –Tener un hijo contigo sería lo más
maravilloso que me podría pasar, cada día te regalaría una flor la que más te
guste y así aunque no te cases conmigo para mí serías mi esposa querida la
ideal con la que siempre soñé. –¿Así y cómo has soñado a tu esposa? –Así como
tú para mí eres el alma gemela que dicen los poetas, no te das cuenta que
coincidimos hasta en los colores nos gustan los mismos, nos interesan los
mismos temas, quiero a tus hijos yo los veo como uno más de mis amigos.
–Josecito sólo hemos hablado de la posibilidad de tener un hijo y mira con todo
el discurso que saliste. –Mery es que no estás tomando en serio lo que
hablamos. –No, no es eso es que yo ya voy a cumplir cuarenta y tú sabes que es
un poco riesgoso por mí edad, no por la
tuya (José era 5 años menor). –Por un momento pensé que lo estabas tomando en
broma. –No como voy a bromear con algo tan delicado. –Mery de mi vida te voy a
hacer una pregunta y quiero una respuesta concreta ¿porqué no quieres casarte
conmigo? –No es que no quiera, es mi edad y la tuya y por mis hijos. –Yo creo
que es por tu ex esposo. –Que tiene él que ver en este asunto. –Tiene y mucho
tú en el fondo piensas que todos los hombres son como él, siempre te “vas” en
medio de una reunión, mientras otros festejan algo así sea un mal chiste te “vas”
te olvidas de la tierra. –Me preocupas José creo que estas paranoico, debes
sentirte amenazado y yo entiendo, pero lo que no entiendo es, en qué momento me
has observado, nosotros hemos acudido a pocas reuniones. –Esas pocas reuniones
han bastado, sé que siempre estás preocupada por Paul, pero déjale ser él mismo
tu quieres ocupar todo su mundo y no es
sólo él otras cosas también te preocupan, si me amaras como yo te amo me
habrías confiado todos tus temores y preocupaciones, pero yo soy paciente sé
esperar y un día vamos a estar juntos para siempre.
Cuando
José dijo todo lo que dijo recordé a los hombres que pasaron por mi vida,
fueron 4; Rubén, Enrique, Hernán y él, cuatro eran cuatro, fuimos cuatro
hermanas, tuve cuatro hijos porqué siempre cuatro... ¿Porqué cuatro?José
Bardales, creo que fue el hombre que más me amó, fue el único con el que pensé
en tener un hijo, él decía que yo había llegado a su vida en el momento preciso,
exacto ni un minuto antes ni un minuto después, a veces pienso que lo acepté
por curiosidad y poco a poco su amor me fue ganando, tuvimos una bonita
relación mis hijos le conocieron y llegaron a apreciarlo mi madre se negó a
conocerle y luego no pudo, se fue al cielo como ella decía “mi padre la
esperaba”. José me apoyó mucho para asimilar su partida, fue cuando pensé que
la vida es efímera ¿porqué no darle la oportunidad a José? Al fin y al cabo no
le hacíamos daño a nadie él y yo éramos solteros.
--José
tengo que decirte algo muy serio. –Dime lo que sea mi vida, soy todo oídos.
–Sin bromas José, por favor lo he pensado mucho y me parece que es tiempo de
tomar una decisión. --¿Y cuál es? –Tu propuesta de matrimonio sigue en pie o te
has arrepentido. –No Mery de mi vida no estoy arrepentido ¿porqué lo preguntas?
–Porque acepto casarme contigo, pero te advierto que no podremos vivir en mi
casa. –Mi vida, mi amor viviremos donde tú elijas. –Por dios José no es gran
cosa casarse, no te emociones tanto sólo es un cambio en vez de dormir juntos
de vez en cuando dormiremos juntos todos los días y me vas a ver despeinada y
desmaquillada y tal vez te aburras pronto. –No seas tontita es la mejor
noticia, que digo el mejor regalo que he recibido en años, como los dos ya no
somos unos jovencitos y yo sólo tengo padre no habrá pedida de mano es lo que
me preocupa. –Josecito te preocupas por motivos sin importancia, me imagino que
todo esto llevará mínimo 6 meses de trámites.
Así
fue empezamos los trámites para el matrimonio, José y mis hijos estaban felices
nos íbamos a mudar de casa a un barrio más elegante, Paul era el más
entusiasta, parecía que el que se casaba era él y no su madre, los trámites
demoraron más de lo previsto José, no tenía certificado de nacimiento lo tuvo
que pedir de su legajo personal eso fue lo que llevó más tiempo, pero como dice
un proverbio popular “por algo suceden las cosas” ya casi todo estaba listo, ya
habíamos elegido la bebida, la comida la orquesta, el salón de baile, los
edictos matrimoniales ya habían sido publicados, en fin sólo faltaba esperar el
día señalado, yo también comencé a ponerme nerviosa como toda novia; pero con
un pequeño detalle; ahora tenía 40 años, cuando faltaban pocos días para la
boda y José no había previsto pedir vacaciones sólo una semana de permiso,
luego de celebrarse el matrimonio iríamos a Máncora,en la región de Piura al
norte de Lima, le encomendaron un trabajo especial en nuestro país el
terrorismo era parte del pasado, y todos estábamos felices a pesar de la
ausencia de mi madre, mis hermanas y sus respectivas familias estaban contentas
con mi enlace, cuando enviaron a José a realizar ese trabajo especial; que consistía en la ciudad de Chiclayo, se encontraba el
Pdte. De la República y él tendría que hacer una demostración del estado en que
se encontraban los helicópteros de la Policía, ya que una investigación
periodística ponía en entredicho la capacidad operativa de los mencionados
helicópteros que fueron adquiridos para llevar ayuda a las zonas afectadas por
las lluvias, la demostración fue un éxito, pero el vuelo que lo traía de
regreso a Lima nunca llegó en ese accidente se perdieron 35 vidas.
A
causa de este lamentable accidente mi unión con José Bardales Vidal, se truncó,
quedé completamente desolada había llegado a quererlo por todo lo bueno que me
dio; alegría, comprensión, amor mucho amor y no sólo a mí se lo demostraba a
mis hijos, creo que hasta Enrique llegó a apreciarlo aunque nunca me lo dijo,
como es de suponer quedé tan devastada que no hacía más que llorar, pero me
cuidaba mucho que las personas de mí entorno
no lo notaran, continué trabajando en la clínica mis ex compañeras de la
universidad me dieron mucho apoyo salía con ellas a tomar un café o simplemente
a mirar tiendas para disipar un poco toda la carga emocional que llevaba por
dentro, mientras la vida continuaba y yo con mis 40 años a cuestas (es que me
pesaba la vida) había perdido a mis padres, me divorcié una vez y quedé casi
viuda, momentos que fueron muy difíciles de superar, pero tenía que hacerlo por
mis hijos, por mí y por el recuerdo de José, estoy segura que donde quiera que
esté siempre velará por mí, aún ahora que ha pasado tanto tiempo hay momentos
que le menciono o me parece que me hace compañía, creo que no le he dejado
partir de mí corazón y me gusta estar triste por él…
Los
recuerdos que tengo de José son tantos que a cada paso se presentaban; cuando
conducía el auto, cuando tomaba un café, cuando pasaba alguien que usaba el
mismo perfume o simplemente cuando miraba una planta extraña a él le gustaba
las plantas exóticas tuve que donarlas todas de lo contrario nadie se
encargaría de su cuidado, del resto de sus cosas se ocupó su familia.
Le recuerdo
mucho cuando conduzco el auto porque a ambos el automovilismo era el deporte
que nos gustaba él soñaba con participar alguna vez de la competencia “Los
Caminos del Inca” y decía. –Mery tienes que ser mi copiloto y veras el equipo
que seremos. —José no te olvides que la velocidad a mí me asusta me gusta ver las carreras por
televisión, pero participar en una es diferente. –Tontita si vas a estar a mi
lado y sólo me alcanzaras el agua. –Josecito, no seas vanidoso conducir en la
ciudad o pilotar un helicóptero es muy distinto a participar en una
competencia. –No reinita, no es muy diferente no vez como es Lima si sales
ileso de un atasco gigante o pasas por los cráteres que hay en las avenidas,
creo que es mérito suficiente para participar en una competencia. –No lo sé
Josecito igual a mí la idea me asusta. –Como te va a asustar si todavía no
ocurre tú misma dices “siembra primero la naranja para que puedas comer la
fruta” de que te preocupas, no sé si participaré este año o el próximo o tal
vez de viejito. –Ja, Ja de viejito no creo que te lo permitan me imagino que
hay reglas que cumplir. –Lo sé mi reinita lo digo por bromear. –Igual no voy a
ser tu copiloto. Cuanta verdad, nunca pudo participar en la competencia; es que
la vida es así la muerte te sorprende cuando menos lo imaginas, haces planes a corto,
mediano o largo plazo a veces se concretan otras tantas no, como sucedió con
José, la vida se lo llevó apenas cuando tenía 35 años y yo sigo aquí de pie
como los árboles mirando la vida pasar y viendo como caen las hojas del árbol
milenario que es el tiempo.
Paul
continuó con su tratamiento con medicación y terapia, poquito a poco fue
logrando sus objetivos a pesar del esfuerzo que hacía y de la ayuda que yo
podía brindarle no le fue fácil terminar sus estudios, Frank, es totalmente
diferente alegre, guapo, fiestero fiel reflejo de Enrique con él paso largas
horas hablando como los dos estudiamos lo mismo tenemos muchos temas para conversar
a veces Paul participa y así fue pasando el tiempo casi sin alteraciones pero
nos encontrábamos en un nuevo milenio.
Mi
vida transcurría monótona y triste pero era una tristeza que llevaba por dentro
nadie lo notaba, me gustaba y me gusta leer debe ser por ello que tomé la
iniciativa de escribir.
Un día
de verano cuando salía del restaurant después de almorzar, se me cayeron las
llaves de la mano (era un manojo de llaves) y un gentil caballero se inclinó a
recogerlos y yo hice lo mismo que algunos comensales exclamaron, casi nos
rompimos la frente, el gentil caballero era nada menos que Enrique Durand
Hurtado; los dos teníamos sendas contusiones en la frente, pasado el susto
nuestro y de los que allí se encontraban a mí me dio un ataque de risa me reí tanto
que Enrique pensó que había un daño dentro de mi cabeza, hasta quiso que
fuéramos a alguna clínica para comprobar y estar seguros que no había daño alguno, le
dije que no se preocupara y me despedí de él. De regreso a mi oficina todos me
preguntaban ¿qué pasó? Respondí un accidente sin importancia, al regresar a
casa grande fue mi sorpresa, Enrique me esperaba nuestros hijos estaban
enterados de lo sucedido y ellos también estaban preocupados, les explique que
me encontraba bien en el tópico de la clínica me dijeron que era una contusión
me dieron una crema, no había motivos para preocuparse. Debo decir que me
complació el hecho de que Enrique me estuviera esperando. A partir de allí
volvimos a ser amigos por muchos meses (un año) y luego un día cualquiera
decidimos estar juntos, pero tuvimos que hablarlo con nuestros hijos, “DESPUÉS
DE TANTA AGUA QUE CORRIÓ BAJO EL PUENTE” estábamos otra vez juntos, ¿Cuántas
cosas me tenía reservada la vida?... Tenía que esperar.
Estaba
por cumplir 43 años ya no era la jovencita que se casó con él, tuvimos que
tomar (decisiones) no éramos él y yo ahora nuestros hijos tenían el derecho a
saber de los acuerdos que tomábamos, decidí vender la casa de Jesús María, con mucha pena aquí se quedaban
los mejores e ingratos momentos que me tocó vivir y uno no puede desprenderse
de sus vivencias, sean estas alegres o tristes, no se puede o no se debe, en
fin.
Vendí
la casa más rápido de lo que esperaba y tuve que comprar un departamento un
poco más pequeño comparado con la casa que vendí, me adecué pronto, además mi
trabajo estaba cerca y a Enrique le pareció bien, Paul y Frank lo aceptaron de
buen ánimo.
Al
final se cumplía lo que mi madre me decía Enrique regresaría al hogar que dejó,
no fue fácil aprender a quererle otra vez creo que lo acepté por Paul y por la
inmensa soledad que tenía dentro de mí. Así que como toda pareja que recién
empieza salíamos con frecuencia algunas amistades antiguas ni enteradas estaban
de nuestra separación, íbamos a reuniones de amigos o familiares las personas
que sabían de nuestra separación no preguntaban cómo fue que estábamos juntos
de nuevo y nosotros tampoco tocábamos el
tema, nuestro trato era cálido con pequeñas dosis de pasión, nuestro compromiso
era una S.A., un día que fuimos a un centro comercial recién inaugurado nos
encontramos con Tomas Benavente yo no le reconocí fue Enrique, lucia muy
cansado y viejo para su edad le comentó que estuvo muy enfermo y que ya lo
había superado, a mi la verdad no me interesó de lo que hablaban me pareció que
se veían después de 20 años se sorprendió mucho cuando Enrique le dijo quien
era yo hasta tartamudeo mi nombre parecía que no lo recordaba o le mortificaba
recordarlo, mi hermana Nidia no se casó con su hermano, así que para mí fue un
fastidio encontrárnoslo, con el pretexto de ir a los SS HH, fui a mirar tiendas
me demoré lo suficiente como para que hablaran de todo, total hacía mucho que
no se veían, cuando regresé se despidió con mucha cortesía de ambos y se marchó,
Enrique se quedó con el rostro adusto le pregunté que le pasaba me comento que
hacía poco enviudó y nunca tuvo hijos. –¡Oh que pena! a decir verdad está más
viejo de lo que en realidad es. –Mery le han pasado cosas difíciles debe ser
por ello que se le ve así. –Y a ti porque te afecta tanto te has quedado casi
mudo. –Mery querida Mery, es que a veces en la vida cometemos grandes errores
que llevamos a cuesta toda nuestra existencia. –¡Ay! por favor Enrique,
preocuparse por un anciano.
Una
mañana más o menos a los 6 meses de vivir junto a Enrique, amanecí muy mal, yo
que soy una persona muy saludable, todos se asustaron un poco, no fui a
trabajar durante 3 días estuve en una clínica y fui sometida a un sin número de
exámenes, que luego resultaron innecesarios no tenía ninguna enfermedad, sólo
tenía que cuidarme un tiempo por la edad que tenía, no podría ir a ninguna
reunión, ni beber alcohol y menos fumar, no fue difícil cumplir las
recomendaciones porque nada de eso me gustaba, sin embargo Enrique estaba
feliz, no cabía en sí de contento y le faltaba poco tiempo para pedir su retiro
de la PNP y con una alta graduación.
Lo que
viví los meses siguientes fue terrible, más días pasaba en la clínica que en el
trabajo, Enrique se mostraba feliz que el menor deseo que yo tenía trataba de
complacerme de inmediato, nuestra relación había llegado a un punto donde
primaba más la compañía y la ternura, es decir estábamos seriamente
comprometidos tal vez por esta razón, me tuvo tanta paciencia durante estos
meses; como era de esperarse fue de alto riesgo debido a mi edad y por la
cefalea que padecí por muchos años, me parece que nací así , gracias a los
médicos que me atendieron y los múltiples exámenes que me hicieron no se
encontró daño alguno en mí cabeza el diagnóstico fue lo que ya mencioné.
Los
médicos se preocuparon mucho por el bienestar del bebé y el mío, me sugirieron
hacerme una cesárea, me opuse rotundamente, creí que con tanta ecografía era
suficiente, mis hermanas menores fueron cesareadas y me contaban que la
convalecencia es peor que un alumbramiento que los médicos llaman normal, por
ese temor esperé que mi embarazo llegue a su término, es obvio que padecí mucho,
pero toda mi familia estuvo apoyándome, a pesar de haber cuestionado mi regreso
con Enrique y mi posterior embarazo, estuvieron a mi lado , sobre todo mis
hijos Paul y Frank animándome a comer, yo no quería subir mucho de peso comía
lo necesario; bastante fruta y verduras ya que mi organismo rechazaba a menudo
lo que ingería.
No
subí de peso, creo que lo perdía en lugar de aumentar los kilos sugeridos, pero
así y todo a pesar de los inconvenientes el 2 de noviembre del 2001 nació mi
hijo, era un bebé hermoso parecido a Frank y un poquito a mí, tranquilo como
ningún bebé, le hicieron toda clase de pruebas estuvo una semana en
observación, parecía que los especialistas en Neo-natología, querían
encontrarle algún defecto o estaban asombrados de no encontrarle ninguno.
Cuando
regresé a casa todos quedaron pasmados, yo no traía sólo un bebé llevé a casa
dos, los familiares y amistades decían “cómo es posible dos bebes con ese
cuerpito y una barriga tan pequeña” me limitaba a sonreírles y Enrique cambiaba
de tema, debo decir con toda honestidad yo misma a veces los confundía
cualquiera que los viera pensaría que eran gemelos pero con el paso del tiempo
aprendí a diferenciar a Lucas y Daniel, no fue fácil cuidarlos me vi en la
imperiosa necesidad de pedir licencia indefinida en el trabajo.
La
alegría y el amor que nos daban los
niños era mucho comparado con el cuidado que todos en casa le prodigábamos,
todos estuvimos pendientes de su desarrollo, de su salud, y de sus adelantos.
Ahora
mismo mis hijos mayores que fueron los que organizaron está fiesta por “mis 55”
estaban felices. –Mamá los niños son estupendos cuando tenga hijos quisiera que
fueran como ellos, son niños muy buenos creo que mi padre y tú hicieron un buen
trabajo. –Frank hijo querido gracias por tus comentarios me hace sentir bien y
quiero pedirte un favor. --¿Cuál? –Que cuando te refieras a ellos no les llames
los niños son tus hermanos a pesar de la diferencia de edad llámalos por sus
nombres. –Mamá yo le digo los niños por no decirle los bebes, porque están
grandes pero no te preocupes si te agrada que los llame por sus nombres así
será.
Sin duda Frank era el que más afecto les
demostraba y se preocupaba mucho por el bienestar de sus hermanos, aunque él ya
no vivía con nosotros, siempre se mantenía pendiente, nos llamaba
constantemente por teléfono o venía a visitarnos con frecuencia, Paul vivía en
casa terminó la universidad y él al
igual que yo se le hacía difícil graduarse, parecía que no tenía apuro,
trabajaba en una importante empresa transnacional, incluso trajo un día a casa
a una compañera de trabajo, era una agraciada joven casi de su misma edad, a mi
me alegró porque eso significaba que ya casi estaba restablecido, pero no se lo
mencioné.
Siempre,
después, donde el alcohol es el anfitrión a si sea que beba una copa me afecta
muchísimo el dolor de cabeza se presenta implacable será por esta razón o
porque tengo que ordenar la casa siento mucha melancolía.
--Mery
los niños ya tienen que ir al pre-kínder. –Si lo sé Enrique en eso estaba
pensando ¿cómo? Vamos a solucionar el certificado de nacimiento. –Mery tengo un
amigo que me dice que en provincia puede ayudarnos a registrarlo, tenemos que
viajar es más fácil que hacerlo en Lima. –Si podemos y debemos ir pero te has
preguntado ¿qué pasará el día que se den cuenta? Se supone que los dos nacieron
el mismo día y en el mismo lugar. –Mery no nos atormentemos con eso falta mucho
tiempo para que suceda ya se nos ocurrirá algo. –Mi querido Enrique a veces
pienso que lo del golpe en la cabeza aquel día en el restaurant fue planificado.
–Mery ¿cómo puedes pensar así? fue la
providencia y me parece que hemos hablado de ello lo suficiente. –Si Enrique
hemos hablado pero no lo suficiente como dices yo todavía tengo mis dudas.
–Pero Mery, te he demostrado con hechos mi fidelidad pero tú al parecer no
quieres perdonarme de todo corazón. (hablaba de fidelidad, él de fidelidad, en
fin) –Enrique comprende mi situación, es cierto estoy exagerando debe ser la
edad dicen que a esta edad “las mujeres se vuelven quisquillosas” ven dame un
abrazo. –Mi querida Mery quien te viera no se imaginaría por las cosas que has
tenido que pasar y a pesar de ello te ves hermosa. Con esto terminamos esta
charla que sucedió cuando Lucas y Daniel cumplieron 3 años, los años siguientes
pasaron sin mayores contratiempos, Enrique y yo siempre teníamos largas
conversaciones a medida que pasaba el tiempo nos hacíamos más amigos, más
confidentes en algunas ocasiones me contaba cómo fueron sus años lejos de casa,
obviando algunos detalles para no herir susceptibilidades.
Hicimos
lo que el amigo de Enrique nos sugirió inscribimos al niño en una provincia de
Lima, me imagino que cuando sean adultos alguna explicación lógica le daré,
mientras llega ese momento que disfruten su infancia a todo vapor total… la
vida es una sola, cómo tantas veces se ha encargado de demostrármelo.
A
veces pienso ¿qué fue de mis ideas de juventud? yo quería ser misionera y
viajar a lejanas tierras para enseñar a otras personas el catolicismo o
dedicarme a servir a los más necesitados del mundo, que hubiera pasado si
aceptaba la propuesta de Rubén Prado y me hubiese casado con él, claro no a los
16 años, pero más adelante mis padres le conocían y les parecía un buen
muchacho, yo en ese entonces tenía una gran duda en el corazón ( por esa duda
no acepté a Rubén) que hasta ahora persiste; pero también pienso me hubiera
perdido de todo lo que viví, de los amores y desamores que tuve a lo largo de
mi vida y poniendo en la balanza pesan más mi matrimonio con Enrique mis cuatro
hijos, que mis añejos recuerdos de juventud tan lejanas por cierto.
--Hola
mi amor llegas temprano. –No te lo había dicho Mery pero estoy tramitando mi
pase al retiro ya me siento cansado tengo más de 30 años en la institución,
creo que es hora de hacer un alto en el camino. –Enrique me parece que eso
tenemos que hablarlo antes que hicieras algún trámite, por ejemplo a que te vas
a dedicar si todavía eres joven. –Mery tengo 55 y toda una vida dedicada a la
Policía y además el accidente que tuve en Pucallpa me está causando malestar no
te lo dije por no alarmarte, pero no me estoy sintiendo bien de salud. —Enrique
con la salud no se juega debes ver a un médico con urgencia. –No creo que sea
necesario es un pequeño malestar y nada más. Esto ocurrió hace como cinco años
y cómo él insistió nos olvidamos del asunto.
Los
padres de Enrique vivían en Piura y eran bastante mayores, los veranos íbamos a
visitarlos y nos quedábamos un buen tiempo con ellos, Enrique tenía 3 hermanos;
Jorge vivía en Tumbes y Betsy y María Elena vivían en Lima muy cerca a nuestra
casa, por esta razón los padres de Enrique estaban solos en Piura, ellos por
nada del mundo querían dejar su ciudad decían “Lima es para los locos” a pesar
de tener dos hijas aquí no se quedaban más de una semana, yo les apreciaba
mucho además de ser los padres de Enrique eran buenas personas no se merecían
ningún mal trato y a su hijo eso le hacía feliz.
Mis
hermanas; Nidia, Martha y Liz cada una tuvo dos hijos, un niño y una niña, yo
fui la única que tuvo cuatro me decían de todo, coneja, loca, marciana y otras
cosas que no vienen al caso recordar, pero a pesar de todo eso nos llevamos
bien creo que mis padres nos inculcaron tanto afecto por la familia, que aunque ellos
no estaban presentes nosotras nos manteníamos unidas, hoy que ya no trabajo
siempre estoy en casa de una de ellas a pesar de tener más hijos que ellas, es
que me gusta querer a mi familia, a mis amigos, es decir a las personas más
cercanas, recuerdo fechas que a ellos les pasa desapercibidos, estoy pendiente del
cumpleaños de todos hasta puedo saber el gusto de la mayoría o sus colores o
comidas preferidas, ojalá y nunca pierda esta facultad (o virtud) le pido todos los días eso al inmenso cielo; y creo
que ellos también saben de mis gustos por ejemplo en música Julio Iglesias es
mi favorito y Rocio Durcal y de los más jóvenes Shakira, Christian Castro,
Enrique Iglesias, en cuanto a moda y colores me gusta lucir bien, algunas veces
diseño mi propia ropa el color lila es para mí el mejor color aunque no lo use
mucho en realidad, los colores fuertes también me gustan, sin embargo pienso
que en el vestir se puede deducir el carácter de las personas porque en el
arreglo personal a veces menos es mas.
Cuando
tengo tiempo libre, que es al mediodía los niños estudian hasta las tres de la
tarde, me pongo a ordenar la biblioteca a mirar fotografías a ojear libros que
ya leí y recuerdo tantas cosas, en las fotografías veo a mis padres muy
jóvenes, a mis hermanas a mi misma de niña, a mis hijos de todas las edades a
Enrique pero en nuestra vida después de casados, de la infancia de él solo
conservo una debe ser cuando tenía diez años más o menos con su uniforme
escolar estilo militar incluso con quepí al reverso de la foto no se puede
distinguir con claridad la fecha y los niños Lucas y Daniel están casi en la
misma edad y se parecen bastante a él, esto me conmueve a veces hasta las
lagrimas y me hago siempre la misma pregunta ¿Por qué yo?
Ahora
que estoy sola pienso que todo lo que he vivido lo he merecido he sido amada,
he amado, me han lastimado y yo; ¿a quién lastime? Creo que estoy a mano con la
vida pero, ésta siempre se queda con un poquito más, ayer cumplí 55 años pero
creo que he vivido cien años, siempre he tenido momentos en que: la vida me pesaba, pero nunca se lo
dije a nadie ahora lo escribo porque quiero recordarlo siempre, además cuando
alguien alguna vez lea lo que yo escribo ahora, de seguro no estaré aquí así
que ya no importa mucho.
Dentro
de dos días veré uno de mis sueños hecho realidad, ver en persona a Julio Iglesias,
regresa al Perú luego de varios años, y es la primera vez que lo veré, a Rocio
Durcal, la vi hace ya más de 10 años, junto a un hombre que me amo tanto que a
pesar de no gustarle ella como a mí me acompañó solo por darme gusto y para
estar a mi lado, cuando yo me enternecía escuchándola cantar. Siempre he pensado
en lo que una vez el médico que atendía a Paul me dijo y creo que estaba
equivocado, la mayoría de los síntomas que encontró en Paul lo tengo yo y nunca
se lo he dicho a nadie porque pienso que si asumo el verdadero estado emocional
que tengo podre hacerle frente y yo ganare sin medicamentos sin terapias ( solo
uso fármacos contra la migraña) por puro amor; amor por la vida, amor por mis
hijos, amor por mis hermanas, el inmenso amor que me tengo a mi misma y también
por mis bellos recuerdos, porque en medio de tanta adversidad sigo aquí de pie
frente al mundo y me siento fuerte para superar todas las incertidumbres que se
me presenten.
Solo
hay algo que me acongoja o mejor dicho 2 cosas que me hacen tambalear, la
primera es algo que ocurrió hace tantos años y para quitarme esta duda que es
como una espina en mi corazón tendría que encontrar a la persona que me produce
esa duda, con la que he vivido 39 años
cuando intento olvidarlo me asalta la confusión y me digo a mi misma “si tu no
tuviste la culpa de nada y no sabes exactamente que paso, deja que la vida siga
igual no te alteres, te agobias sin motivo” además hace ya tanto de eso que ya
no tiene sentido remover escombros, y la otra es ¿Por qué Enrique nunca quiso
que supiera quién es la madre de nuestro hijo? Y saco la cuenta que entre él y
yo silenciosamente hicimos un pacto por el inmenso amor que nos tuvimos, el se
llevo consigo 2 secretos y yo me quede con uno.
Enrique
me dejo hace un año, esta vez para siempre, pero conservó su caballerosidad
hasta el final, murió mientras le arropaba, murió en paz y se llevo con él la
verdad mejor dicho 2 verdades amargas pero verdades al fin y aunque nos hiera
profundamente vale más una verdad que mil mentiras, eso es algo que detesto (la
mentira) y que ironía siempre he vivido rodeada de ella, porque Enrique siempre
supo lo que me ocurrió en julio de 1971 en la fiesta de Norma Benavente y jamás
me lo reprochó y se casó conmigo a pesar de ello, la única vez que intentó
decirme algo al respecto fue hace mucho cuando vivíamos en Tacna se lo pasé por
alto porque estaba un poco ebrio y si yo quiero saber toda la verdad sobre esa
noche tendría que buscar a un anciano y creo que no vale la pena, total la vida
te cobra tarde o temprano tus errores (o maldades) y con creces. En cuanto a lo
otro, de la madre de uno de nuestros hijos yo se lo perdono, se lo perdoné hace
muchos años y hoy que mis hijos son grandes, ya no serviría de mucho saber quien
fue esa mujer, cuando perdoné a Enrique asumí ser la madre de su hijo y así ha
sido y será siempre, tengo 4 hijos hombres y algún día tendré 4 nueras y tal
vez 8 nietas al final viviré rodeada de mujercitas, solo siento pena porque Enrique fue bueno y las
cosas que viví a su lado me convirtieron en la mujer que ahora soy, ya no
trabajo vivo de la pensión que me dejó Enrique a pesar de habernos divorciado
él, nunca saco de su legajo personal nuestro certificado de matrimonio,
entonces para todos soy su esposa o mejor dicho su viuda (que fea palabra).
Hay
momentos en mi vida que recuerdo todos los amores y desamores que tuve y lo
asocio a los poemas de la uruguaya Delmira Agustini:
Tú
me dirás que has hecho de mi primer suspiro,
Tú
me dirás que has hecho del sueño de aquel beso…
Me
dirás si lloraste cuando te deje solo…
¡Y
me dirás si has muerto!...
Si
has muerto ¡oh! Si has muerto
Mi
pena enlutara mi alcoba lentamente
Y
estrechare tu sombra hasta apagar mi cuerpo…
Y
en el silencio ahondado de tinieblas,
Y
en las tinieblas ahondada de silencio.
Nos
velara llorando, llorando hasta morirse,
Nuestro
hijo: el recuerdo.
Y
sin embargo para todos sigo siendo UNA SIMPLE AMA DE CASA.
|
|
FIN
Y.M.C.S.
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